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Un informe pericial asegura que Rodrigo Rato no debe dinero a Hacienda

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lunes, 10 de agosto de 2026

¿Para qué necesitamos a Marruecos?

Rodrigo Rato 

10 de agosto de 2026 


Artículo escrito por Rodrigo Rato en 'La Razón'. 

Si ni la economía ni la potencia social, ni siquiera la geografía, hacen irremediable una situación de debilidad española, ¿por qué nos comportamos de manera tan apocada?

En estos días, los españoles hablamos de Marruecos mucho más de lo que lo hemos hecho en muchos años, después de la mayor humillación que hemos sufrido por lo menos desde la famosa Marcha Verde, al final de la dictadura franquista. Esta avalancha, de casi 80.000 marroquíes en menos de 24 horas en la ciudad de Ceuta, supone muchas cosas, desde luego, pero por encima de todo un gravísimo caso de inseguridad nacional, que el propio presidente del Gobierno no ha dudado en calificar como una «violación de nuestra soberanía».

Así que me he preguntado qué importancia tiene Marruecos para España. Si la medimos en términos económicos, el comercio bilateral entre España y Marruecos asciende a unos 23.000 millones de euros al año, 13.000 de exportaciones españolas a Marruecos y 10.000 de importaciones marroquíes a España. Somos de lejos el primer socio comercial de Marruecos, mientras que el país norteafricano es bastante poca cosa en nuestro saldo comercial para hablar en plata. Nuestro comercio bilateral total de mercancías alcanzó en 2025 los 835.000 millones de euros. Es cierto que para sectores concretos de nuestra economía –como el de componentes de coches, productos textiles, maquinaria, la pesca o los tomates–, Marruecos tiene su importancia. Pero no es de lejos ni nuestro principal proveedor ni nuestro principal cliente ni un mercado que no podamos sustituir con relativa a facilidad. Argelia le dobla el producto, por ejemplo.

Desde el punto de vista de las inversiones, las españolas son las más importantes para Marruecos e insignificantes a la inversa: suponen un stock de 2.000 millones de euros, sobre un total mundial de 600.000 millones. Casi 28.000 empleos directos dependen de estas inversiones, que están creciendo. Nuestro vecino aspira a ser puerta comercial de África, una estrategia que comparte con Nigeria, Argelia, Egipto o Angola. Su crecimiento se ha acelerado en los últimos años hasta alcanzar el 4,9% anual, con una dependencia del 12% del sector primario, que alcanza el 30% de su empleo. Pero el cambio climático es un gran riesgo para Marruecos.

Por otro lado, tenemos aproximadamente un millón de marroquíes viviendo en nuestro país, que representan el mayor número de extranjeros residentes en España y, en consecuencia, es también el mayor grupo de extranjeros receptor de ayudas sociales. En conjunto, representan el 10% de todos los extranjeros que residen en España, una cantidad que no resulta determinante en ningún sentido.

Muchas veces mencionamos la existencia de las ciudades de Melilla y Ceuta, bajo soberanía española desde finales del siglo XV y mediados del XVII respectivamente, como la razón principal por la que la relación de España con Marruecos debe considerarse prioritaria. No parece, por la actitud de Marruecos, que esto sea exactamente así. Más bien sucesivos gobiernos han manifestado, e incluso mostrado, un firme deseo de que nuestra presencia en estas ciudades deje de existir.

Quizás España debería dejar más claro a sus socios, empezando por Rabat, que nuestra presencia en el lado sur del estrecho de Gibraltar es una prioridad estratégica que estamos dispuestos a defender con o sin ayuda. E incluyo en este capítulo las aguas territoriales de Canarias. Como hemos visto en otros casos, esto se consigue con medios, es decir, con dinero. No veo ningún motivo para que entre esos medios no se encuentren los militares, pero desde luego utilizando la potencia inversora del Estado a través de la SEPI, que debería de manifestarse con más contundencia. No hay que tener mucha imaginación para pensar que en tiempos del teletrabajo y de la inteligencia artificial, las dos ciudades deberían albergar centros de empresas públicas o semi públicas con instrumentos tecnológicos. Dejen volar su imaginación y contemplen un Gibraltar en ambas ciudades, una estructura como la que acabamos de acordar con el Reino Unido a pocos kilómetros.

Como he dicho, nuestro comercio bilateral con Marruecos se mueve alrededor de los 23.000 millones de euros anuales. No acabo de ver la razones por las que una parte del mismo, más o menos considerable, no debería pasar por las ciudades de Ceuta y Melilla. Dado que la recaudación del impuesto de sociedades es competencia del Estado y no repercute en la financiación autonómica, los técnicos comerciales o tributarios del Estado deberían ser capaces de diseñar un modelo de exenciones e incentivos que favorezca la implantación en ambas ciudades de las empresas que más comercian con Marruecos.

La tecnología también debería ayudarnos a proteger las fronteras. Como mínimo, al mismo el nivel que Tráfico utiliza para seguir a los españoles al volante. Aquí habría que dejar muy claro que las personas que entren ilegalmente en cualquiera de esas dos ciudades serán fichadas antes de ser expulsadas, y no volverán a poder entrar en España bajo ningún pretexto. Sorprende que nuestras autoridades hayan facilitado la salida de más de 70.000 personas que han violado nuestra soberanía, en palabras del presidente. A nadie se le escapa que haber llevado a cabo esa comprobaciones hubiera tenido ciertas dificultades, logísticas, que habría sido necesario habilitar tiendas de campaña, proporcionar alimentos, etc. Soy de la opinión de que estos esfuerzos hubieran sido preferibles a la situación actual.

Se nos ha dicho, en lo poco que se nos ha dicho, que han sido las redes sociales marroquíes las instigadoras de esta avalancha. En este tema también llama la atención que la primera potencia turística mundial no sea capaz de comunicar en las redes sociales los riesgos a los que se atendrían las personas que entraran ilegalmente en España. Es bueno recordar en este capítulo de la comunicación que las televisiones españolas son ampliamente vistas en Marruecos, lo que no sucede al contrario. Sin pretender ser Maquiavelo, la presencia de inmigrantes políticos marroquíes en programas de televisión españoles seguramente no sería apreciada por las autoridades, pero puede que sí por su población.

Si ni la economía ni la potencia social, ni siquiera la geografía, hacen irremediable una situación de debilidad española frente a Marruecos ¿por qué nos comportamos de manera tan apocada? En mi modesta opinión, al menos desde la creación de un Marruecos independiente en los años cincuenta del pasado siglo, la opinión política y pública española ha aceptado que es en nuestro interés la existencia de un Gobierno monárquico, de la familia actualmente en el poder. Me es difícil afirmar que este fuera en su día un análisis equivocado. Pero me permito preguntarme en el mundo de hoy: ¿qué más nos da quién gobierne en Marruecos? Se me dirá, y con razón, que un Gobierno yihadista sería muy contrario a nuestros intereses. Desde luego no más contrario que el ataque del 11 de marzo de 2004. En este tema no estaríamos solos, desde luego. Estados Unidos y Francia , puede que hasta Argelia, tampoco contemplarían con facilidad el establecimiento de un régimen radical islámico en el final del Mediterráneo. Así que de producirse esa situación tendríamos aliados para intentar revertirla.

Parece más probable que ese supuesto cambio político se produjera por un descontento de la población, similar a lo que ha sucedido en Túnez y en Argelia. De ser así, nos encontraríamos con un régimen civil con el que podríamos sin duda entendernos igual o ,quién sabe si mejor, que con la actual monarquía. Dada la actitud del rey de Marruecos, quizás fuera bueno dejarle saber que a nosotros nos da bastante igual que él mantenga su corona o la pierda. No creo tampoco que la tan cacareada eficacia de sus servicios secretos sea inabordable para los nuestros, si sus mandos se lo permiten.

Otro argumento que se repite con frecuencia, cada vez con más intensidad, es que Estados Unidos podría estar considerando cambiar su presencia militar en España por un aumento de sus bases en Marruecos. Soy de la opinión de que Estados Unidos no va abandonar ninguna de las orillas del estrecho de Gibraltar. Se puede pensar que a los norteamericanos ya les va bien tener bases en regímenes no tan democráticos, lo cual se compadece regular con su presencia en Alemania, Japón, Polonia, Reino Unido o Italia. Más bien me inclino por pensar que desde Washington pretenden mantener las cosas como están. Es cierto que habrá gobiernos españoles o marroquíes con mejores o peores contactos allí en cada momento. Nombremos adecuados embajadores en Washington con claras instrucciones sobre este punto. En cuanto a las alianzas con Israel, con todos mis respetos, el papel de Marruecos en el mundo árabe en general y en Oriente Próximo en particular es muy poco relevante.

Nuestro vecino del sur es un país relativamente pobre, con un producto interior bruto de unos 150.000 millones de euros, un poco por encima de la cantidad que se gastan los turistas en España en un solo año y que representa el 10% de nuestro PIB; con una renta per cápita de unos 4.800 euros, un 12% de la española, y además repartida de manera muy desigual; y un crecimiento de la población ahora del 0,9% al año, de la que la mitad tiene menos de 50 años, lo que inevitablemente lleva a un desempleo juvenil muy considerable del 37%. No es por lo tanto un país con una estabilidad social garantizada con los gobernantes actuales. Este es quizás el mayor interés de España, contribuir a un país más rico y más justo. De ahí que nuestras inversiones y exportaciones al país sean importantes, sobre todo para ellos. Estos objetivos no podrán lograrse sin una cada vez más intensa relación con la Unión Europea , que a su vez solo puede hacerse a través de España.

De lo que me cabe poca duda es que hemos llegado a un punto insostenible para los españoles. Tenemos medios políticos, financieros y militares de sobra para defender nuestros intereses estratégicos. Y defender nuestra frontera sur, junto con la presencia en ambos lados del estrecho de Gibraltar, es un interés legítimo, válido y muy importante para los españoles del presente y del futuro. No necesitamos ni el visto bueno de unos ni de otros para desarrollar sistemas de defensa, incentivos a la exportación, la elección del emplazamiento de centros tecnológicos en las partes de nuestro territorio que nos parezcan pertinentes. Más aún, tenemos el derecho, además de la obligación, de garantizar nuestras fronteras y dejar claro a los que nos visiten o deseen residir en nuestro territorio que deben hacerlo de manera legal.

No sé si estas obviedades merecen un rimbombante pacto de Estado, o simplemente una política territorial que merezca ese nombre. Lo que sí me atrevo a decir, es que ya es hora, como decían nuestras abuelas y madres, de dejar las cosas claras y el chocolate espeso. Garantizada.

martes, 21 de julio de 2026

Alimentar al perro bueno

 

Conversaciones con Rodrigo - Alimentar al perro bueno


jueves, 4 de junio de 2026

Hablando de nuestro interior sin miedo


 Conversaciones con Rodrigo - Hablando de nuestro interior sin miedo



viernes, 22 de mayo de 2026

Ni guerra ni paz

Rodrigo Rato

22 de mayo de 2026 


Artículo escrito por Rodrigo Rato en 'La Razón'

Muchos conflictos tienden a alargarse o estancarse, aunque una de las partes sea militarmente mas poderosa. Existen muchos precedentes en la Historia

La primavera de 2026 confirma una paradoja incómoda para las grandes potencias: los dos conflictos armados más importantes del momento –Ucrania y el Golfo Pérsico– están estancados, y las potencias que los iniciaron o impulsaron no encuentran la salida. La sorpresa estratégica no está en la fuerza del agresor, sino en la resistencia del agredido. EE UU tiene un producto 61 veces mayor al de Irán, Rusia 11 veces mayor que el de Ucrania. En Ucrania, Rusia lleva seis meses sin avances territoriales significativos. Sus exportaciones de crudo han caído de 5,1 a 3,7 millones de barriles diarios, sus bajas superan el millón entre muertos y heridos, y sus desfiles militares más importantes se reducen ante la amenaza de drones ucranianos, que alcanzan hasta 1.500 kilómetros en territorio ruso. La derrota electoral de Viktor Orban ha desbloqueado 90.000 millones de euros europeos para Kiev. Europa y el Reino Unido, más que Washington, sostienen hoy a Ucrania.


El papel de EE UU es errático: indispensable en inteligencia, pero políticamente inestable. Aunque nadie lo habría pensado, el Ejército ucraniano es hoy el más efectivo que la UE puede disponer; su capacidad armamentística es ya reconocida por EE UU, que les piden acuerdos. Lo que hace ahora falta es negociar con Putin directamente, ante la falta de voluntad de Washington. Difícil, pero no imposible.


En el Golfo, el alto el fuego con Irán no resuelve nada. El Estrecho de Ormuz lleva más de 70 días bloqueado. El precio del petróleo ha superado los 116 dólares por barril. Un solo nudo impide el acuerdo: los 400 kilos de uranio enriquecido al 60% que Teherán se niega a sacar del país. La Administración Trump se ha visto impelida a declarar el fin de las hostilidades, ante la negativa de su Congreso a concederle una ampliación más allá de los 60 días de potestad presidencial. La situación es como poco, confusa para Washington, después de una cumbre Trump- Xi Jinping sin resultados palpables, salvo una advertencia explicita china sobre Taiwán. La Administración y el Congreso habían aprobado enviar 11.000 millones de dólares en armas. Si esto se anula, el mensaje será inequívoco en Asia, Japón para empezar, si no Bejing reaccionará con dureza. Mientras tanto, Israel sigue operando en el sur del Líbano, Hizbulá hace imposible a los ciudadanos del norte de Israel volver a sus casas. Con elecciones en la proximidad, Netanyahu necesita demostrar que tanta matanza ha servido para tener más estabilidad. La anexión «de iure» de Cisjordania al pasar a depender de las autoridades civiles de Tel Aviv es desde luego un puntazo en la creación del Gran Israel. Varios senadores demócratas quieren bloquear la venta de armas a Tel Aviv.


La credibilidad occidental sobre la defensa de derechos humanos es inexistente en el resto del mundo, lo que beneficia a China e incluso a Rusia, que no los respetan nunca. Lo que ambos conflictos comparten es revelador: ninguna gran potencia tiene garantizado imponer su voluntad. La fragmentación del poder geopolítico es ya una evidencia. Los drones baratos y la resistencia nacional han redefinido el equilibrio militar. Irán, devastado materialmente, sigue siendo el único contrapeso regional frente a Israel, para frustración de Arabia Saudí. Ucrania, con 800.000 soldados curtidos en combate y una industria de drones de vanguardia, es probablemente el ejército más eficaz de Europa.

Las consecuencias económicas se acumulan. El FMI ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para todos los países. Los precios del combustible han subido un 42% en EE UU, aunque sus empresas del ramo han multiplicado sus exportaciones, pero sin aumentar sus capacidades. El Golfo concentra el 30% de los fertilizantes mundiales; el cierre de Ormuz amenaza con agravar la inflación alimentaria global. Los bancos centrales mantienen tipos, pero la presión de segunda ronda se acerca. El déficit público estadounidense ronda el 7% del PIB, su posición deudora exterior ha alcanzado el 90% de su producción, y la nueva presidencia de la Reserva Federal llega con la expectativa política –no técnica– de bajar tipos. Si lo hace, nadie salvo Donald Trump lo considerará adecuado, ni positivo.


China avanza en silencio. Controla el 90% de las placas solares, el 80% de las baterías y las turbinas de viento mundiales. Su superávit comercial ha pasado del 0,2% al 7% de su PIB desde 2008. Xi Jinping se dirige a su tercer mandato en 2028, durante el Congreso Nacional del Partido. Trump ha viajado a Pekín este mismo mayo, como todos los líderes occidentales antes que él, sin llevarse nada más que un aviso sobre Taiwán. Ni las armas nucleares ni la Inteligencia Artificial están maduros para un Tratado, tipo los años 1970. El multilateralismo chino –con sus defectos– resulta más predecible que la impulsividad norteamericana.


El reordenamiento que se insinúa es profundo. Canadá se acerca a la UE. Alemania y Japón se rearman. Los países del Golfo, aliados históricos de Washington, observan cómo EE UU antepone a Israel sobre cualquier otro vínculo. La hegemonía norteamericana no ha desaparecido, pero ya no es incuestionable. Y en ese vacío –geopolítico, económico y moral– otros actores, viejos y nuevos, están construyendo el orden que viene. La previsión de un impase político en Washington después de noviembre de 2026 hasta enero de 2029, ya con otro presidente, no será la primera vez que se produzca. Es más, ha sucedido muchas veces. Las diferencias son sin embargo remarcables, para empezar las relaciones con los europeos, que EE UU quiere distintas. Una UE con unos 500.000 millones de dólares anuales en gasto en defensa, en tercer lugar, mundial, es ya una realidad. Si se consigue cerrar la guerra de Ucrania sin perderla, con una economía de 30 billones en paridad de poder de compra y 2 billones anuales de ahorro privado bruto, el mundo tendrá un nuevo foco, que no será Moscú. Mas bien Berlín tapado por Bruselas. Solo la losa de una regulación imposible puede frenar a la UE, con casi 29.000 normas aprobadas por la Comisión desde 2010, y sin ningún campeón tecnológico. No está claro que esto tenga freno.

Otra gran diferencia es la existencia de otro poder militar, económico, tecnológico, el primer socio comercial de muchísimos países y el mayor inversor mundial en desarrollo en 2025. Pekín tiene mucho que ofrecer. Entre que Washington decide como llevarse con socios y adversarios, el resto del mundo camina. No será la Trampa de Tucídides, sino no saber lo que se quiere.

jueves, 7 de mayo de 2026

Aprender a estar contigo mismo


 Conversaciones con Rodrigo - Aprender a estar contigo mismo


jueves, 23 de abril de 2026

Ormuz o la economía del conflicto permanente

 

'Ormuz o la economía del conflicto permanente'- Artículo de opinión de Rodrigo Rato en Expansión.com: https://www.expansion.com/opinion/2026/04/24/69eb4c59e5fdeacc338b457d.html 

lunes, 13 de abril de 2026

Conversaciones con Rodrigo - Da órdenes a tu mente

 


Conversaciones con Rodrigo - Da órdenes a tu mente:


miércoles, 4 de marzo de 2026

Conversaciones con Rodrigo - La calidad de nuestros pensamientos

 


Conversaciones con Rodrigo - La calidad de nuestros pensamientos:

miércoles, 11 de febrero de 2026

Conversaciones con Rodrigo Rato – Levantar los velos

martes, 20 de enero de 2026

Punto y coma - Entrevista con Rodrigo Rato

 


Punto y Coma - Entrevista con Rodrigo Rato. Asociación La Barandilla:

martes, 6 de enero de 2026

Conversaciones con Rodrigo - La ordenación de nuestra mente

 

Conversaciones con Rodrigo Rato. 7 de enero de 2026 


jueves, 9 de octubre de 2025

Conversaciones con Rodrigo - 15 de octubre de 2025

 



Conversaciones con Rodrigo Rato, en Radio Diversidad. 15 de Octubre de 2025 

jueves, 28 de agosto de 2025

Conversaciones con Rodrigo - 28 de Agosto 2025

 


Conversaciones con Rodrigo Rato - 28 de agosto de 2025

jueves, 17 de julio de 2025

Rodrigo Rato en 'Dando Caña'

 


Rodrigo Rato en 'Dando Caña' de El Toro TV. 18 de julio de 2025

miércoles, 16 de julio de 2025

Conversaciones con Rodrigo - La mente caótica y obsesiva


 Conversaciones con Rodrigo Rato - La mente caótica y obsesiva

miércoles, 28 de mayo de 2025

Conversaciones con Rodrigo Rato

 


Conversaciones con Rodrigo Rato - 29 de mayo del 2025

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miércoles, 7 de mayo de 2025

Conversaciones con Rodrigo - Hablarle a tu mente

 


Conversaciones con Rodrigo Rato - Hablarle a tu mente (Radio Diversidad)

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lunes, 14 de abril de 2025

Conversaciones con Rodrigo - La pantalla mental

 

Conversaciones con Rodrigo Rato - La pantalla mental (Radio Diversidad) 

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lunes, 24 de marzo de 2025

Conversaciones con Rodrigo - Aceptarnos sin juzgarnos

 


Conversaciones con Rodrigo - Aceptarnos sin juzgarnos (Radio Diversidad)

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sábado, 22 de marzo de 2025

Simple, claro, falso

 Rodrigo Rato 

23 de marzo de 2025 


Estamos antes situaciones muy complejas, que los europeos hemos delegado durante cuatro generaciones a un poder extranjero.

Una vez más la Unión Europea se acerca a un problema complejo y vital equivocando su enfoque, en este caso su seguridad más o menos separada de los Estados Unidos. El resultado puede volver a ser un planteamiento simplista e insostenible en el tiempo. Ya nos ha pasado con el cambio climático, cuando decidimos solo tener en cuenta las cuestiones medioambientales, además simplificadas en extremo, ignorando las realidades energéticas y económicas. El resultado es que hoy tenemos que ignorar o retrasar «sine die» nuestras propias normas, siendo incapaces de hacer al resto de los países tomar decisiones equivalentes.

En otro tema del mismo calado, la inmigración masiva, los gobiernos europeos han pasado de la total permisividad al confinamiento  forzado en terceros países de los inmigrantes ilegales. Las necesidades laborales de sectores enteros, la importancia de atraer inmigración cualificada o formarla, son una y otra vez simplificadas en exceso. Desgraciadamente, a otras sociedades desarrolladas les sucede cosas parecidas, pero no a todos.

La guerra de Ucrania, junto con la doble actitud de la  nueva administración norteamericana de aceptar una zona de influencia rusa en sus vecinos más próximos y poner en duda su disposición a mantener un paraguas protector militar sobre Europa, ha dado paso a un frenesí de cumbres políticas. El mensaje inequívoco que se plantea es la necesidad de aumentar el gasto europeo en Defensa, reclamado por los norteamericanos desde al menos George W. Bush, hace más de 20 años.

Para una UE con un stock de capital de entre 66 y 75 billones en 2023, llegar a 400.000 millones anuales de gasto militar es desde  luego posible, lo que supondría 5 veces más  que lo invertido por Rusia en tiempos de paz. Por suerte, la vieja distinción entre mantequilla y cañones es hoy mucho menos dramática, cuando los activos de doble uso forman cada vez más parte de la defensa, desde los drones a las instalaciones cibernéticas. Aquí no hay un problema insoluble y sí mucho negocio. Aunque todo gasto tiene límites financieros y, con los actuales niveles de deuda pública, ese momento no está lejano. Lo mismo les sucede a Estados Unidos y desde luego a Rusia.

Cuestión distinta es la dependencia tecnológica de Estados Unidos. Aquí la UE puede, y quizás debe, cerrar en todo caso su  déficit tecnológico, como describía el «Informe Draghi» antes de la vuelta de Donald Trump. No hay que olvidar una realidad, el mercado europeo es esencial para las tecnológicas norteamericanas de todo tipo, sin  que exista otro del mismo tamaño y profundidad, salvo China. La UE necesita movilizar sus recursos financieros privados, haciéndose más atractiva a la inversión de su propio ahorro, como Suecia ya está haciendo. Lo que indica que es posible hacerlo en  Europa. Bienvenido Trump si es la causa  que nos obliga a aumentar nuestra inversión privada, con 20 años de retraso.

Hay dos temas hasta ahora poco mencionados donde radican los verdaderos problemas para una defensa autónoma de Europa. Se mire como se mire el mayor riesgo de seguridad para la UE viene de Rusia,  lo que no quiere decir que no puedan existir otros intereses hacia un país rico en materias primas. Rusia tiene el mayor número de cabezas nucleares, 6.000, algo determinante por sí solo en temas de defensa y seguridad. La UE solo tiene un miembro con armas nucleares, Francia, pero con menos del 10% que Rusia. Añadamos las del Reino Unido y seguimos con un número muy menguado. Aquí llega el segundo tema de fondo.  ¿Quién decide militarmente? Ahí radica el gran papel de la Alianza Atlántica. Europa  aceptó que fuera el Presidente de Estados Unidos, la última instancia de seguridad, seguramente inevitable en 1945. Solo de Gaulle se negó a aceptar esa dependencia. Felipe González propuso no entrar en la estructura militar también en nuestro referéndum de la OTAN en 1985. Nunca lo cumplió y nadie lo ha reclamado desde entonces. Desde 1946, el mando militar supremo de la OTAN ha sido un general norteamericano en activo.
 
Durante todos estos años los militares europeos han trabajado conjuntamente y bien. Desde los años 1960, 25 barcos con armas nucleares norteamericanas y tripulaciones multinacionales han patrullado por el Atlántico. Ahora el Presidente francés, Emmanuel Macron, ha ofrecido su escasa cobertura nuclear a sus socios, sin precisar quién tomaría la última decisión, que conociendo a los franceses no es difícil de imaginar. ¿Pero estamos preparados para que un general francés decida la seguridad del flanco sur o del mar Báltico? O cualquier  otro ejemplo con alemanes, daneses, suecos, griegos, españoles o italianos.

El Kremlin y el Pentágono conocen estas dos cuestiones con certeza. Los primeros esperando la ansiada desunión europea y los segundos que traguemos con todo. Ninguno de los dos le conviene una Europa con 2.000 o 3.000 cabezas nucleares, diseminadas por varios países, y puede que ante esa posibilidad sus posiciones cambien, ante la sorpresa de un UE realista y  resolutiva. Es probablemente nuestra única  baza con los dos. Las cosas a veces no tienen arreglo, pero sí solución, mala o peor. Es inútil pretender que todos puede ser claro y simple. Rusia y Estados Unidos creen que los europeos son incapaces de aceptar realidades difíciles, de ahí su menosprecio.

Estamos ante situaciones muy complejas, que los europeos hemos delegado durante cuatro generaciones a un poder extranjero, ahora cada vez más distante y extraño. La cuestión no es tanto si contamos con medios materiales como si tenemos voluntad de aceptar nuestra realidad de seguridad, empezando por las armas nucleares y un sistema efectivo de decisión militar.

Para ello, los cientos de parlamentarios y las decenas de políticos europeos nonos ayudan si todo es una vez más claro, simple y falso.


viernes, 7 de marzo de 2025

Saturación legislativa

 Rodrigo Rato

7 de marzo de 2025 

¿Hemos llegado 250 años más tarde a tener que preguntarnos si el gobierno del pueblo es posible con tantas asambleas? Mi opinión es que no. 

Dos personas tan distantes y distintas como Elon Musk, sudafricano nacionalizado norteamericano, y Mario Draghi, italiano, en un plazo de semanas han planteado la necesidad imperiosa de reducir la regulación y la burocracia. El primero, industrial y tecnológico, al parecer el hombre más rico del mundo, ha planteado rescindir miles de contratos de funcionarios del Gobierno federal norteamericano; el segundo, aumentar el gasto público en la Unión Europea en 800.000 millones de dólares por año. Same, same,but different.

Los dos apelan a reducir la regulación. Característicamente, uno es norteamericano y el otro europeo. El plan de Musk ha comenzado lleno de dificultades, con el objetivo inmediato de reducir más de 10.000 funcionarios. El informe Draghi ha dado lugar a otro informe Von der Leyen, pese a que el italiano cifra el coste de la regulación en la UE en 130.000 millones de euros.

Independiente de la indiscutible relevancia personal e intelectual de los dos, su denuncia del exceso de regulación no es nueva. Ganaderos de Castilla y León, pequeños empresarios catalanes, la patronal de la construcción alemana, la asociación europea de coches, o la del acero llevan años advirtiendo de la casi imposibilidad de hacer negocios en Europa. Cómo será la cosa que Christine Lagarde y Ursula von der Leyen, ambas líderes de grandes burocracias, han firmado un artículo en inglés denunciando "el riesgo existencial" al que se enfrenta la UE. Frase ya utilizada por Draghi en su informe. Como reacción a Trump, la Comisión ha anunciado que va a anular decenas de normas, eso sí con base en una nueva.

Para que no falte nada, la revista The Economist ha dedicado un número reciente al tema. Pone de relieve que en Norteamérica se dedican 12.000 millones de horas por año al cumplimiento de las normas federales, lo que genera 140.000 millones de formas. En España se añaden 8.000 nuevas normas al año, procedentes de todos nuestros parlamentos y un total de 125.000 leyes en vigor, según fuentes jurídicas. Es más rentable comprar un autobús nuevo en Málaga que trasladar uno usado desde Cataluña, según fuentes del sector. El llamado Pacto Verde europeo requiere más de 70 leyes nuevas, cuando ya cabe preguntarse si queda algo por regular en Europa. Para colmo, la propia UE va a declarar exentos de su tasa exterior al carbono a más del 80% de los afectados. ¿No sería más lógico abolirla?


Poder real vs poder ciudadano

Cuando a finales del siglo XVIII los revolucionarios norteamericanos y franceses establecieron sus respectivas asambleas, eran la contraposición al poder real frente al de los ciudadanos. En España lo hicimos en Cádiz en 1812. Casi toda Europa se pasó el siglo XIX en luchas para hacer a la democracia y el parlamentarismo triunfar. Realmente, hasta mediados del siglo XX no triunfaron los parlamentos democráticos. En la península ibérica hasta los años 1970.

Pero en muy poco tiempo, cada pocos cientos de kilómetros en Europa y Norteamérica, incluido Canadá y México, hay una asamblea legislativa plenamente operativa todo el año. Sólo conozco el caso de una responsable regional, la española Dolores de Cospedal, que plantease reducir los meses de trabajo de la Asamblea de Castilla-La Mancha. No triunfó, desde luego, bajo el argumento que menos asambleas es menor democracia.

¿Hemos llegado a la saturación legislativa? Eso parece cuando los ganaderos declaran que no son los impuestos, ni los precios, ni los lobos, los que les obligan a cerrar, sino el exceso de regulación. Además, muchas normas afectan al mismo supuesto de manera distinta. El fin de la seguridad jurídica que requiere saber que conducta concreta es exigible en cada caso. Donald Trump en su primer mandato prometió quitar dos regulaciones por cada nueva aprobada. Fracasó. La pregunta es si un parlamento abierto es capaz de no regular. La respuesta es no.

Cada vez que sucede algo malo, los políticos prometen una ley nueva para hacer imposible que vuelva a suceder. A lo que hay que añadir una distinta por cada parlamento existente. ¿Hemos llegado 250 años más tarde a tener que preguntarnos si el gobierno del pueblo es posible con tantas asambleas? Mi opinión es que no.

Nuestros antepasados medievales tenían también asambleas por cada reino. Pero aquellas sólo aprobaban los gastos e impuestos que demandaba el rey respectivo. Estaban abiertas unos meses. ¿Podrían la mayoría de las actuales sólo discutir presupuestos y controlar a sus correspondientes gobiernos? Eso quizás no daría para vivir sin otro trabajo, y desde luego sin un asistente. Es una tontuna sólo pensarlo. Musk y Draghi lo tienen imposible. Nosotros también. Ningún parlamento existente dejará de legislar ni un solo día.

Pero quizás nos den el silencio positivo generalizado, la responsabilidad patrimonial automática de la Administración, la valoración real de dilaciones indebidas, la prohibición con multa de pedir los papeles que ya tienen, el fin de la cita previa, la calificación de delito flagrante por faltar a la verdad a sabiendas en el ejercicio de una actuación pública y cosas así. Sí es posible a nivel europeo, por si acaso, para tenernos un poco más contentos. Nos lo merecemos.

jueves, 13 de febrero de 2025

Día Mundial de la Radio - Rodrigo Rato

 


Rodrigo Rato en La Barandilla, 14 de febrero de 2025:

jueves, 30 de enero de 2025

Guerras y fronteras

 Rodrigo Rato 

 31 de enero de 2025 


Quizás no siempre lo tenemos  presente, pero todas las guerras acaban con cambios de las fronteras. El perdedor cede territorio, el ganador lo contrario, pero también países terceros pueden beneficiarse. Estos cambios de fronteras pueden ser definitivos o no, en este caso son  la simiente de una próxima guerra. Con flagraciones grandes o pequeñas, mundiales o  regionales, la ganancia o pérdida de territorio define los resultados para los países enfrentados. Siempre ha sido así. Hoy lo será también.

En las dos guerras actuales más seguidas por la opinión pública todo apunta  que se cumplirá el precedente. Ucrania  perderá territorio, Israel lo ganará. Esto  ya lo sabemos. Para empezar, la guerra  en Ucrania empezó por una invasión  rusa, que había sido precedida por la anexión de Crimeaen 2014, junto con una guerra en las cuatro regiones ahora anexadas. Sin embargo, el motivo principal esta vez no era solo aumentar territorio a las zonas de población de habla rusa, sino sobretodo evitar la incorporación de Ucrania a la Unión Europea y a la Alianza Atlántica. En estos extremos no es claro que Rusia resulte ganador, de momento al menos.

Efectivamente, en esta guerra de momento la OTAN ha incrementado territorio. Finlandia, Suecia y el mar Báltico eran territorios neutrales antes de febrero del 2022. Hoy son territorio OTAN. Rusia tiene ahora más de1.500 kilómetros de frontera con la Alianza que antes no tenía. A lo que hay que añadir un considerable aumento en gasto militarpor parte de la Unión Europea, que acaba de anunciar 500.000 millones de euros adicionales en los próximos años, a los que tendrán acceso empresas norteamericanas, que ya se beneficiaron de la venta de gas perdido por Rusia. Un ganador claro de lo sucedido hasta ahora. 

Todo esto hace muy complejo el final estable de esta guerra. Por un lado no es fácil que Ucrania recupere mucho territorio ahora ocupado por Rusia. En estos momentos son estos últimos los que están avanzando con clara superioridad en el número de tropas y en la capacidad aérea de ataque. Como  hace 60 años en Vietnam, Estados Unidos ha aplicado el concepto de guerra limitada, con los mismos resultados. La Unión Europea ha seguido esa misma estrategia.

Por otro lado, resultaría muy difícil para la UE aceptar una capitulación total ante Rusia, independiente de lo que pretenda la nueva Administración de Trump. Tampoco será fácil para Rusia aceptar una Ucrania más pequeña pero dentro de la UE y mucho menos dentro de la OTAN, quedándose a cambio con unos terrenos devastados, que en parte ya controlaba antes de 2022, una eco nomía duramente castigada y con más de700.000 bajas entre muertos y heridos. El esfuerzo económico ha situado su gasto militar en el entorno del 8% de su producción nacional, que le genera inflación y devalúa el rublo, a lo que hay que añadir una creciente dependencia de China. No es fácil anticipar un final estable y constructivo a esta guerra, aparentemente con los dos contendientes peor que al comienzo.

Al otro lado del Mediterráneo, Israel ha ganado militarmente en los tres frentes: Gaza, Líbano e Irán. Esta guerra con un ataque de Hamás, en una situación próxima a la asfixia de los dos territorios palestinos. Ahora esclaro que Israel ocupará una parte adicional de Gaza y de Cisjordania, que acabará con nuevos asentamientos judíos. La viabilidad material de un Estado Palestino se ha reducido, con más del 80%de la infraestructura en Gaza destruida, sin perspectivas de recuperación. La pretensión de tropas internacionales en esos territorios para garantizar la convivencia resulta de momento una quimera, que ni siquiera los países del Golfo contempla 

En el Líbano, es posible que Hizbulá sobreviva como ente político. Otra cosa será su capacidad militar. Israel mantendrá una presencia en ese territorio que antes no tenía y una posible influencia política en el Líbano, no distinta de la que durante años tuvieron Siria e Irán. Este último no ha perdido territorio, pero sí sus más importantes aliados: Hamás, Hizbulá y Siria. Veremos qué les pasa a los iraníes, chiitas, rodeados de sunitas y una economía comatosa.

Israel además ha reaccionado a los recientes cambios en Siria aumentando su ocupación, incluso más allá de la zona desmilitarizada. Así, no hay duda de quién ha ganado y perdido en esta guerra. Otros jugadores como Turquía, los kurdos e incluso Arabia Saudí, todos ellos más o menos enfrentados a Irán, pueden ganar algo con la nueva Siria, que nadie sabe si será viable o no. Rusia no ha podido jugar un papel en estos acontecimientos, un coste más de su aventura en Ucrania.

Por desgracia, el pueblo palestino es el gran perdedor una vez más, con Tel Aviv victoriosa y más nacionalista que nunca. El  riesgo es una situación ingobernable en los Territorios Palestinos. Aunque queda por ver si eso no es lo que se busca para producir un éxodo masivo, que afectaría sobre todo a la UE, que carece de relevante influencia en la zona. Al contrario que en Ucrania, Israel ha actuado sin límites desde sufrirel ataque del 7 de octubre de 2023. El respaldo norteamericano tampoco los ha tenido.

El único pasivo será el prestigio internacionaldel Estado judío. Pero como decían los romanos «¡Ay del vencido!»

viernes, 20 de diciembre de 2024

Nota de Prensa Rodrigo de Rato Figaredo

RODRIGO DE RATO FIGAREDO 
Madrid, 20 de diciembre de 2024 

Respecto a la sentencia emitida en el día de hoy por la Sala Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid relativa a la causa que comenzó el 14 de abril de 2015, después de haber leído detenidamente el fallo y a expensas de leer la totalidad de las más de 1.200 páginas de la sentencia quisiera manifestar lo siguiente:

- La Fiscalía y la Abogacía del Estado me acusaban de un total de 11 delitos fiscales, además de blanqueo de capitales, corrupción entre particulares y falsedad documental. Por ello me pedían 70 años de cárcel, 42 millones de responsabilidad civil y 8 millones de euros de multa. 

- La acusación se fundamentaba en que yo ostentaba una fortuna oculta en el extranjero. Esa acusación se ha refutada falsa.

- La sentencia me absuelve de 8 delitos fiscales y un delito de blanqueo de capitales.

- La Sala considera que he cometido un delito contra la Hacienda Pública y un “auto-blanqueo” en el año 2006. Informo de mi voluntad de recurrir tal decisión, no solo porque el ejercicio fiscal está ampliamente prescrito, y porque yo no era residente fiscal en España, como es público y notorio, sino porque además, no existe cuota tributaria defraudada. 

- El segundo delito fiscal se refiere al año 2013 por facturar trabajos a través de una sociedad profesional, trabajos que han quedado plenamente atestiguados. Con cierta regularidad conocemos casos de personas profesionales, de todo tipo, que facturan sus servicios a través de sociedades y que nunca son acusados por la vía penal, lo que convierte esta condena en un caso singular. Tanto los tribunales como la Agencia Tributaria vienen aplicando esa doctrina de forma reiterada desde hace años, por lo que recurriré en casación esta decisión.

- El tercer delito fiscal de la sentencia se refiere al ejercicio de 2014, también por trabajos profesionales facturados a través de una sociedad, con la singularidad de que en ese ejercicio ni siquiera hay cuota defraudada por haber declarado el cobro de las cantidades en mi IRPF a precio de mercado. Todo lo argumentado para el año 2013 es de aplicación para el año 2014 y por ello recurriré la decisión del Tribunal.

- Sobre el delito de corrupción entre particulares, por el que se establece una condena de tres meses y un día (frente a los 4 años solicitados por la Fiscalía), considero que la condena no es conforme con el tipo penal, que exigía la vulneración de los sistemas de contratación de la entidad, y que los contratos eran los mejores, como así se acredita con la absolución de las adjudicatarias. 

Por todo lo anterior, defenderé mis derechos en los correspondientes recursos ante un fallo que me parece injusto y falto de base jurídica. Pese a todo, sigo confiando en la justicia.