martes, 21 de julio de 2026
jueves, 4 de junio de 2026
viernes, 22 de mayo de 2026
Ni guerra ni paz
Rodrigo Rato
22 de mayo de 2026
Muchos conflictos tienden a alargarse o estancarse, aunque una de las partes sea militarmente mas poderosa. Existen muchos precedentes en la Historia
La primavera de 2026 confirma una paradoja incómoda para las grandes potencias: los dos conflictos armados más importantes del momento –Ucrania y el Golfo Pérsico– están estancados, y las potencias que los iniciaron o impulsaron no encuentran la salida. La sorpresa estratégica no está en la fuerza del agresor, sino en la resistencia del agredido. EE UU tiene un producto 61 veces mayor al de Irán, Rusia 11 veces mayor que el de Ucrania. En Ucrania, Rusia lleva seis meses sin avances territoriales significativos. Sus exportaciones de crudo han caído de 5,1 a 3,7 millones de barriles diarios, sus bajas superan el millón entre muertos y heridos, y sus desfiles militares más importantes se reducen ante la amenaza de drones ucranianos, que alcanzan hasta 1.500 kilómetros en territorio ruso. La derrota electoral de Viktor Orban ha desbloqueado 90.000 millones de euros europeos para Kiev. Europa y el Reino Unido, más que Washington, sostienen hoy a Ucrania.
El papel de EE UU es errático: indispensable en inteligencia, pero políticamente inestable. Aunque nadie lo habría pensado, el Ejército ucraniano es hoy el más efectivo que la UE puede disponer; su capacidad armamentística es ya reconocida por EE UU, que les piden acuerdos. Lo que hace ahora falta es negociar con Putin directamente, ante la falta de voluntad de Washington. Difícil, pero no imposible.
En el Golfo, el alto el fuego con Irán no resuelve nada. El Estrecho de Ormuz lleva más de 70 días bloqueado. El precio del petróleo ha superado los 116 dólares por barril. Un solo nudo impide el acuerdo: los 400 kilos de uranio enriquecido al 60% que Teherán se niega a sacar del país. La Administración Trump se ha visto impelida a declarar el fin de las hostilidades, ante la negativa de su Congreso a concederle una ampliación más allá de los 60 días de potestad presidencial. La situación es como poco, confusa para Washington, después de una cumbre Trump- Xi Jinping sin resultados palpables, salvo una advertencia explicita china sobre Taiwán. La Administración y el Congreso habían aprobado enviar 11.000 millones de dólares en armas. Si esto se anula, el mensaje será inequívoco en Asia, Japón para empezar, si no Bejing reaccionará con dureza. Mientras tanto, Israel sigue operando en el sur del Líbano, Hizbulá hace imposible a los ciudadanos del norte de Israel volver a sus casas. Con elecciones en la proximidad, Netanyahu necesita demostrar que tanta matanza ha servido para tener más estabilidad. La anexión «de iure» de Cisjordania al pasar a depender de las autoridades civiles de Tel Aviv es desde luego un puntazo en la creación del Gran Israel. Varios senadores demócratas quieren bloquear la venta de armas a Tel Aviv.
La credibilidad occidental sobre la defensa de derechos humanos es inexistente en el resto del mundo, lo que beneficia a China e incluso a Rusia, que no los respetan nunca. Lo que ambos conflictos comparten es revelador: ninguna gran potencia tiene garantizado imponer su voluntad. La fragmentación del poder geopolítico es ya una evidencia. Los drones baratos y la resistencia nacional han redefinido el equilibrio militar. Irán, devastado materialmente, sigue siendo el único contrapeso regional frente a Israel, para frustración de Arabia Saudí. Ucrania, con 800.000 soldados curtidos en combate y una industria de drones de vanguardia, es probablemente el ejército más eficaz de Europa.
Las consecuencias económicas se acumulan. El FMI ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento para todos los países. Los precios del combustible han subido un 42% en EE UU, aunque sus empresas del ramo han multiplicado sus exportaciones, pero sin aumentar sus capacidades. El Golfo concentra el 30% de los fertilizantes mundiales; el cierre de Ormuz amenaza con agravar la inflación alimentaria global. Los bancos centrales mantienen tipos, pero la presión de segunda ronda se acerca. El déficit público estadounidense ronda el 7% del PIB, su posición deudora exterior ha alcanzado el 90% de su producción, y la nueva presidencia de la Reserva Federal llega con la expectativa política –no técnica– de bajar tipos. Si lo hace, nadie salvo Donald Trump lo considerará adecuado, ni positivo.
China avanza en silencio. Controla el 90% de las placas solares, el 80% de las baterías y las turbinas de viento mundiales. Su superávit comercial ha pasado del 0,2% al 7% de su PIB desde 2008. Xi Jinping se dirige a su tercer mandato en 2028, durante el Congreso Nacional del Partido. Trump ha viajado a Pekín este mismo mayo, como todos los líderes occidentales antes que él, sin llevarse nada más que un aviso sobre Taiwán. Ni las armas nucleares ni la Inteligencia Artificial están maduros para un Tratado, tipo los años 1970. El multilateralismo chino –con sus defectos– resulta más predecible que la impulsividad norteamericana.
El reordenamiento que se insinúa es profundo. Canadá se acerca a la UE. Alemania y Japón se rearman. Los países del Golfo, aliados históricos de Washington, observan cómo EE UU antepone a Israel sobre cualquier otro vínculo. La hegemonía norteamericana no ha desaparecido, pero ya no es incuestionable. Y en ese vacío –geopolítico, económico y moral– otros actores, viejos y nuevos, están construyendo el orden que viene. La previsión de un impase político en Washington después de noviembre de 2026 hasta enero de 2029, ya con otro presidente, no será la primera vez que se produzca. Es más, ha sucedido muchas veces. Las diferencias son sin embargo remarcables, para empezar las relaciones con los europeos, que EE UU quiere distintas. Una UE con unos 500.000 millones de dólares anuales en gasto en defensa, en tercer lugar, mundial, es ya una realidad. Si se consigue cerrar la guerra de Ucrania sin perderla, con una economía de 30 billones en paridad de poder de compra y 2 billones anuales de ahorro privado bruto, el mundo tendrá un nuevo foco, que no será Moscú. Mas bien Berlín tapado por Bruselas. Solo la losa de una regulación imposible puede frenar a la UE, con casi 29.000 normas aprobadas por la Comisión desde 2010, y sin ningún campeón tecnológico. No está claro que esto tenga freno.
Otra gran diferencia es la existencia de otro poder militar, económico, tecnológico, el primer socio comercial de muchísimos países y el mayor inversor mundial en desarrollo en 2025. Pekín tiene mucho que ofrecer. Entre que Washington decide como llevarse con socios y adversarios, el resto del mundo camina. No será la Trampa de Tucídides, sino no saber lo que se quiere.
jueves, 7 de mayo de 2026
jueves, 23 de abril de 2026
Ormuz o la economía del conflicto permanente
'Ormuz o la economía del conflicto permanente'- Artículo de opinión de Rodrigo Rato en Expansión.com: https://www.expansion.com/opinion/2026/04/24/69eb4c59e5fdeacc338b457d.html
lunes, 13 de abril de 2026
miércoles, 4 de marzo de 2026
miércoles, 11 de febrero de 2026
martes, 20 de enero de 2026
martes, 6 de enero de 2026
jueves, 9 de octubre de 2025
jueves, 28 de agosto de 2025
jueves, 17 de julio de 2025
miércoles, 16 de julio de 2025
miércoles, 28 de mayo de 2025
miércoles, 7 de mayo de 2025
Conversaciones con Rodrigo - Hablarle a tu mente
lunes, 14 de abril de 2025
Conversaciones con Rodrigo - La pantalla mental
Conversaciones con Rodrigo Rato - La pantalla mental (Radio Diversidad)
lunes, 24 de marzo de 2025
Conversaciones con Rodrigo - Aceptarnos sin juzgarnos
sábado, 22 de marzo de 2025
Simple, claro, falso
Rodrigo Rato
23 de marzo de 2025
viernes, 7 de marzo de 2025
Saturación legislativa
Rodrigo Rato
7 de marzo de 2025
¿Hemos llegado 250 años más tarde a tener que preguntarnos si el gobierno del pueblo es posible con tantas asambleas? Mi opinión es que no.
Dos personas tan distantes y distintas como Elon Musk, sudafricano nacionalizado norteamericano, y Mario Draghi, italiano, en un plazo de semanas han planteado la necesidad imperiosa de reducir la regulación y la burocracia. El primero, industrial y tecnológico, al parecer el hombre más rico del mundo, ha planteado rescindir miles de contratos de funcionarios del Gobierno federal norteamericano; el segundo, aumentar el gasto público en la Unión Europea en 800.000 millones de dólares por año. Same, same,but different.
Los dos apelan a reducir la regulación. Característicamente, uno es norteamericano y el otro europeo. El plan de Musk ha comenzado lleno de dificultades, con el objetivo inmediato de reducir más de 10.000 funcionarios. El informe Draghi ha dado lugar a otro informe Von der Leyen, pese a que el italiano cifra el coste de la regulación en la UE en 130.000 millones de euros.
Independiente de la indiscutible relevancia personal e intelectual de los dos, su denuncia del exceso de regulación no es nueva. Ganaderos de Castilla y León, pequeños empresarios catalanes, la patronal de la construcción alemana, la asociación europea de coches, o la del acero llevan años advirtiendo de la casi imposibilidad de hacer negocios en Europa. Cómo será la cosa que Christine Lagarde y Ursula von der Leyen, ambas líderes de grandes burocracias, han firmado un artículo en inglés denunciando "el riesgo existencial" al que se enfrenta la UE. Frase ya utilizada por Draghi en su informe. Como reacción a Trump, la Comisión ha anunciado que va a anular decenas de normas, eso sí con base en una nueva.
Para que no falte nada, la revista The Economist ha dedicado un número reciente al tema. Pone de relieve que en Norteamérica se dedican 12.000 millones de horas por año al cumplimiento de las normas federales, lo que genera 140.000 millones de formas. En España se añaden 8.000 nuevas normas al año, procedentes de todos nuestros parlamentos y un total de 125.000 leyes en vigor, según fuentes jurídicas. Es más rentable comprar un autobús nuevo en Málaga que trasladar uno usado desde Cataluña, según fuentes del sector. El llamado Pacto Verde europeo requiere más de 70 leyes nuevas, cuando ya cabe preguntarse si queda algo por regular en Europa. Para colmo, la propia UE va a declarar exentos de su tasa exterior al carbono a más del 80% de los afectados. ¿No sería más lógico abolirla?
Poder real vs poder ciudadano
Cuando a finales del siglo XVIII los revolucionarios norteamericanos y franceses establecieron sus respectivas asambleas, eran la contraposición al poder real frente al de los ciudadanos. En España lo hicimos en Cádiz en 1812. Casi toda Europa se pasó el siglo XIX en luchas para hacer a la democracia y el parlamentarismo triunfar. Realmente, hasta mediados del siglo XX no triunfaron los parlamentos democráticos. En la península ibérica hasta los años 1970.
Pero en muy poco tiempo, cada pocos cientos de kilómetros en Europa y Norteamérica, incluido Canadá y México, hay una asamblea legislativa plenamente operativa todo el año. Sólo conozco el caso de una responsable regional, la española Dolores de Cospedal, que plantease reducir los meses de trabajo de la Asamblea de Castilla-La Mancha. No triunfó, desde luego, bajo el argumento que menos asambleas es menor democracia.
¿Hemos llegado a la saturación legislativa? Eso parece cuando los ganaderos declaran que no son los impuestos, ni los precios, ni los lobos, los que les obligan a cerrar, sino el exceso de regulación. Además, muchas normas afectan al mismo supuesto de manera distinta. El fin de la seguridad jurídica que requiere saber que conducta concreta es exigible en cada caso. Donald Trump en su primer mandato prometió quitar dos regulaciones por cada nueva aprobada. Fracasó. La pregunta es si un parlamento abierto es capaz de no regular. La respuesta es no.
Cada vez que sucede algo malo, los políticos prometen una ley nueva para hacer imposible que vuelva a suceder. A lo que hay que añadir una distinta por cada parlamento existente. ¿Hemos llegado 250 años más tarde a tener que preguntarnos si el gobierno del pueblo es posible con tantas asambleas? Mi opinión es que no.
Nuestros antepasados medievales tenían también asambleas por cada reino. Pero aquellas sólo aprobaban los gastos e impuestos que demandaba el rey respectivo. Estaban abiertas unos meses. ¿Podrían la mayoría de las actuales sólo discutir presupuestos y controlar a sus correspondientes gobiernos? Eso quizás no daría para vivir sin otro trabajo, y desde luego sin un asistente. Es una tontuna sólo pensarlo. Musk y Draghi lo tienen imposible. Nosotros también. Ningún parlamento existente dejará de legislar ni un solo día.
Pero quizás nos den el silencio positivo generalizado, la responsabilidad patrimonial automática de la Administración, la valoración real de dilaciones indebidas, la prohibición con multa de pedir los papeles que ya tienen, el fin de la cita previa, la calificación de delito flagrante por faltar a la verdad a sabiendas en el ejercicio de una actuación pública y cosas así. Sí es posible a nivel europeo, por si acaso, para tenernos un poco más contentos. Nos lo merecemos.
jueves, 13 de febrero de 2025
jueves, 30 de enero de 2025
Guerras y fronteras
Rodrigo Rato
31 de enero de 2025
Quizás no siempre lo tenemos presente, pero todas las guerras acaban con cambios de las fronteras. El perdedor cede territorio, el ganador lo contrario, pero también países terceros pueden beneficiarse. Estos cambios de fronteras pueden ser definitivos o no, en este caso son la simiente de una próxima guerra. Con flagraciones grandes o pequeñas, mundiales o regionales, la ganancia o pérdida de territorio define los resultados para los países enfrentados. Siempre ha sido así. Hoy lo será también.
En las dos guerras actuales más seguidas por la opinión pública todo apunta que se cumplirá el precedente. Ucrania perderá territorio, Israel lo ganará. Esto ya lo sabemos. Para empezar, la guerra en Ucrania empezó por una invasión rusa, que había sido precedida por la anexión de Crimeaen 2014, junto con una guerra en las cuatro regiones ahora anexadas. Sin embargo, el motivo principal esta vez no era solo aumentar territorio a las zonas de población de habla rusa, sino sobretodo evitar la incorporación de Ucrania a la Unión Europea y a la Alianza Atlántica. En estos extremos no es claro que Rusia resulte ganador, de momento al menos.
Efectivamente, en esta guerra de momento la OTAN ha incrementado territorio. Finlandia, Suecia y el mar Báltico eran territorios neutrales antes de febrero del 2022. Hoy son territorio OTAN. Rusia tiene ahora más de1.500 kilómetros de frontera con la Alianza que antes no tenía. A lo que hay que añadir un considerable aumento en gasto militarpor parte de la Unión Europea, que acaba de anunciar 500.000 millones de euros adicionales en los próximos años, a los que tendrán acceso empresas norteamericanas, que ya se beneficiaron de la venta de gas perdido por Rusia. Un ganador claro de lo sucedido hasta ahora.
Todo esto hace muy complejo el final estable de esta guerra. Por un lado no es fácil que Ucrania recupere mucho territorio ahora ocupado por Rusia. En estos momentos son estos últimos los que están avanzando con clara superioridad en el número de tropas y en la capacidad aérea de ataque. Como hace 60 años en Vietnam, Estados Unidos ha aplicado el concepto de guerra limitada, con los mismos resultados. La Unión Europea ha seguido esa misma estrategia.
Por otro lado, resultaría muy difícil para la UE aceptar una capitulación total ante Rusia, independiente de lo que pretenda la nueva Administración de Trump. Tampoco será fácil para Rusia aceptar una Ucrania más pequeña pero dentro de la UE y mucho menos dentro de la OTAN, quedándose a cambio con unos terrenos devastados, que en parte ya controlaba antes de 2022, una eco nomía duramente castigada y con más de700.000 bajas entre muertos y heridos. El esfuerzo económico ha situado su gasto militar en el entorno del 8% de su producción nacional, que le genera inflación y devalúa el rublo, a lo que hay que añadir una creciente dependencia de China. No es fácil anticipar un final estable y constructivo a esta guerra, aparentemente con los dos contendientes peor que al comienzo.
Al otro lado del Mediterráneo, Israel ha ganado militarmente en los tres frentes: Gaza, Líbano e Irán. Esta guerra con un ataque de Hamás, en una situación próxima a la asfixia de los dos territorios palestinos. Ahora esclaro que Israel ocupará una parte adicional de Gaza y de Cisjordania, que acabará con nuevos asentamientos judíos. La viabilidad material de un Estado Palestino se ha reducido, con más del 80%de la infraestructura en Gaza destruida, sin perspectivas de recuperación. La pretensión de tropas internacionales en esos territorios para garantizar la convivencia resulta de momento una quimera, que ni siquiera los países del Golfo contempla
En el Líbano, es posible que Hizbulá sobreviva como ente político. Otra cosa será su capacidad militar. Israel mantendrá una presencia en ese territorio que antes no tenía y una posible influencia política en el Líbano, no distinta de la que durante años tuvieron Siria e Irán. Este último no ha perdido territorio, pero sí sus más importantes aliados: Hamás, Hizbulá y Siria. Veremos qué les pasa a los iraníes, chiitas, rodeados de sunitas y una economía comatosa.
Israel además ha reaccionado a los recientes cambios en Siria aumentando su ocupación, incluso más allá de la zona desmilitarizada. Así, no hay duda de quién ha ganado y perdido en esta guerra. Otros jugadores como Turquía, los kurdos e incluso Arabia Saudí, todos ellos más o menos enfrentados a Irán, pueden ganar algo con la nueva Siria, que nadie sabe si será viable o no. Rusia no ha podido jugar un papel en estos acontecimientos, un coste más de su aventura en Ucrania.
Por desgracia, el pueblo palestino es el gran perdedor una vez más, con Tel Aviv victoriosa y más nacionalista que nunca. El riesgo es una situación ingobernable en los Territorios Palestinos. Aunque queda por ver si eso no es lo que se busca para producir un éxodo masivo, que afectaría sobre todo a la UE, que carece de relevante influencia en la zona. Al contrario que en Ucrania, Israel ha actuado sin límites desde sufrirel ataque del 7 de octubre de 2023. El respaldo norteamericano tampoco los ha tenido.
El único pasivo será el prestigio internacionaldel Estado judío. Pero como decían los romanos «¡Ay del vencido!»
viernes, 20 de diciembre de 2024
Nota de Prensa Rodrigo de Rato Figaredo
miércoles, 18 de diciembre de 2024
Rodrigo Rato en 'Si el Gobierno lo permite'


















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